Además del color y de la forma de la vestidura, la ornamentación bordada comunica visualmente aspectos de la fe. Los símbolos que aparecen en casullas, estolas, dalmáticas o en lienzos como velos y corporales hacen alusión a Cristo, a los sacramentos o a virtudes bíblicas. A continuación, se describen algunas de las iconografías más habituales y su significado:
Cruz: La cruz es el emblema central de la fe cristiana porque recuerda la Pasión y Resurrección de Jesús y la llamada a cargar con la propia cruz. Por ello se borda en casullas y estolas y suele acompañarse de rayos o un círculo que indica victoria
Crismón (Chi Rho): Monograma formado por las letras griegas Χ (X) y Ρ (P), iniciales del nombre de Cristo en griego (Χριστός). El emperador Constantino lo utilizó en su estandarte después de la visión “In hoc signo vinces” y el símbolo se popularizó como emblema cristiano. Evoca a Cristo vencedor y su soberanía. El labarum recordaba a los soldados que luchaban bajo la protección de Cristo.
Alfa y Omega: Las primeras y últimas letras del alfabeto griego. La Tradición las usa como monograma de Cristo, “principio y fin”. Basado en el apocalipsis donde el Resucitado dice: “Yo soy el Alfa y la Omega, el que es y era y ha de venir”. Indican que Cristo abarca todo el tiempo y la historia.
IHS o JHS: Abreviatura del nombre de Jesús en griego (ΙΗΣ) difundida por San Bernardino de Siena, que lo representaba rodeado de rayos. A veces se interpreta como Iesus Hominum Salvator. Recordatorio del Santo Nombre de Jesús. Invita a invocar su nombre y a reconocer su salvación.
Pelícano: Ave representada abriendo el pecho con el pico para alimentar a sus crías con su sangre. La tradición medieval la consideró símbolo de caridad y sacrificio supremo. Alude a Cristo que derrama su sangre para la salvación del mundo; por ello se borda en corporales o palias relacionadas con la Eucaristía.
Cordero: El cordero con nimbo o estandarte fue uno de los primeros símbolos de Cristo. La Enciclopedia católica señala que el cordero representa a la víctima expiatoria o Cordero de Dios. Remite al evangelio de San Juan (“He aquí el Cordero de Dios”) y su apocalipsis donde reina el Cordero inmolado. Expresa inocencia y sacrificio redentor.
Pez (Ichthys): En las catacumbas se encuentran peces que aluden al acróstico griego ΙΧΘΥΣ (Iesous Christos Theou Yios Soter, “Jesús Cristo, Hijo de Dios, Salvador”). Simboliza a Cristo presente en la Eucaristía; en algunas decoraciones el pez se combina con un cesto de panes, en alusión al milagro de la multiplicación.
Paloma: El Espíritu Santo es representado en forma de paloma blanca. En el arte es común verla en escenas de la anunciación, el bautismo de Jesús y en pentecostés. Significa al Espíritu Santo y es descrita en tres de los Evangelios como paloma que desciende sobre la cabeza de Jesús, en su bautismo. En ornamentos eucarísticos, la paloma puede estar sobre un cáliz indicando la epíclesis.
Espigas de trigo y racimos de uvas: Motivos vegetales con granos o espigas de trigo y racimos de uvas, a veces acompañados de un cáliz. El trigo, cereal molido para hacer pan, y el racimo de uvas que se transforma en vino son símbolos de las especies de pan y el vino de la Eucaristía. Remiten al pan y al vino que Cristo bendijo en la Última Cena y que se convierten en su Cuerpo y Sangre. También recuerdan las parábolas del grano de trigo y la vid verdadera.
Lirio: Flor de pétalos blancos que, desde la Edad Media, se ha comparado con la pureza de la Virgen María. El lirio evoca la virginidad y la inocencia de María y de los santos castos. Por ello suele bordarse en ornamentos marianos y en imágenes de santos como san José.
Cuatro animales de los evangelistas: La tradición iconográfica identifica al hombre o ángel con Mateo, al león con Marcos, al toro con Lucas y al águila con Juan. Proceden de las visiones del apocalipsis de San Juan y recuerdan que cada evangelista destaca un aspecto de Cristo (humanidad, realeza, sacrificio y divinidad). Suelen bordarse en frontales de ambón o en casullas para fiestas de evangelistas.
La selección de motivos no se limita a estos símbolos; otros emblemas como el Sagrado Corazón, el monograma AM de María, la palma o el escudo papal pueden añadirse según la ocasión y la procedencia. En cualquier caso, los bordados buscan catequizar y mover a la devoción, recordando pasajes de la Escritura y de la Tradición apostólica.
