Ajuar Litúrgico

El ajuar litúrgico, también conocido como ornamentos litúrgicos, son las piezas de orfebrería y textiles que se utilizan en el culto. Cada una de ellas tiene una función especial, orientada a cuidar y engrandecer a Dios, verdaderamente presente en la Eucaristía.

El ajuar se compone de ornamentos sagrados como la casulla, estola y dalmática, así como de objetos como el cáliz, la patena el copón y las vinajeras. También incluye otros elementos como los paños del altar (corporal, purificador, palia, manutergio) y elementos para el incensario y agua bendita.

 Los manuales de liturgia y la Enciclopedia católica describen su forma y el simbolismo asociado.

Corporal: Paño cuadrado de lino blanco que se despliega sobre el altar para colocar la patena, el cáliz y el copón durante la Misa. Se dobla en nueve secciones y se retira después de la Comunión. Su nombre proviene del latín corpus, porque sostiene el Cuerpo de Cristo. Debe ser puro y sin adornos para recordar el santo sudario.

Purificador (purificator): Paño rectangular, plegado en tres partes, con una cruz bordada al centro. Se utiliza para limpiar el cáliz y la patena y, eventualmente, la cruz que se besa. Se coloca sobre el cáliz antes de la Misa y se vuelve a colocar después de las abluciones. Simboliza la purificación interior del sacerdote y de los vasos sagrados. Debe ser de lino u otra tela absorbente y no llevar adornos excesivos.

Manutergio: Toalla o paño absorbente con una cruz bordada, usado por el celebrante para secarse las manos después de lavarlas en la Misa. En algunos lugares se coloca sobre el altar, debajo de las vinajeras, para evitar manchar el mantel. Recuerda la necesidad de limpieza interior. En ciertos países también se llama cornijal.

Palia: Pequeña cubierta rígida, de tela cuadrada reforzada con cartón o madera, que se coloca sobre el cáliz para proteger el vino de polvo o insectos. Su uso es opcional pero recomendable según la IGMR (n. 142). La palia se coloca sobre la patena con la hostia al inicio de la Misa y se retira durante el ofertorio; luego se vuelve a poner y se quita de nuevo en la fracción del pan.

Bolsa de corporales: Estuche cuadrado forrado del mismo material y color que los ornamentos, hecho de dos piezas rígidas unidas por uno (forma ordinaria) o tres (forma romana) lados. Sirve para guardar el corporal cuando no se utiliza y se coloca sobre la palia en el cáliz. Facilita el transporte y la conservación del corporal. Su uso es optativo en la forma ordinaria.

Velo del cáliz: Pequeño paño del mismo color de la casulla usado para cubrir el cáliz desde el comienzo de la misa hasta el ofertorio y después de las abluciones. La IGMR lo considera una práctica loable. Los velos litúrgicos provienen del culto judío y significan reverencia hacia los vasos sagrados. Cubrir el cáliz alude a la sacralidad de su contenido y a la “Shekinah” (presencia divina).

Velo del copón (capillo): Velo circular de tela dorada o seda blanca que cubre el copón cuando contiene hostias consagradas. Su uso es opcional pero aconsejable para indicar que el copón guarda el Cuerpo de Cristo. Destaca la presencia eucarística y evita confusión sobre si las formas están consagradas.

Conopeo: Velo que cubre por completo el sagrario. Debe ser del color litúrgico del día excepto negro; al retirarse el Santísimo se levanta. Signo de la tienda del tabernáculo del Arca de la Alianza; señala la presencia de Cristo y uniforma exteriormente todos los sagrarios.

Paño de la comunión:  Antiguo lienzo de lino que se colocaba frente a los fieles en la barandilla del comulgatorio para que no cayeran partículas del Cuerpo de Cristo. Fue prescrito por el Rituale Romanum, pero hoy se sustituye por la bandeja o la comunión en la mano y ya no es obligatorio.

Gremial: Paño cuadrado del mismo color que los ornamentos, colocado sobre las rodillas del obispo en ordenaciones, dedicación de templos o el lavatorio de los pies. Protege la casulla o dalmática del santo crisma o del agua. Antiguamente se ataba también en la cabeza del obispo recién consagrado para evitar que el crisma manchara la vestidura.

El Cíngulo el amito y el alba, aunque son prendas del ministro (vestiduras litúrgicas del sacerdote), se colocan sobre la mesa de la sacristía en orden inverso para que el sacerdote pueda revestirse adecuadamente: primero la casulla, luego la estola, después el cíngulo, el alba y por último el amito.

Respecto de la mantención de estos ornamentos, los textiles del altar se lavan a mano, en una abatea y se debe tener el cuidado de arrojar el agua utilizada a una planta o a una flor.

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