Durante la Misa y otros ritos, el sacerdote y los demás ministros visten diferentes ornamentos. La Instrucción General del Misal Romano (IGMR) y el Manual de liturgia explican que el ornamento básico para todos los ministros es el alba, ceñida con el cíngulo. Sobre ella se llevan otros ornamentos según el grado del orden.
Las vestiduras litúrgicas del sacerdote y los ornamentos que se utilizan para la Eucaristía forman parte de lo que se conoce como el Ajuar Litúrgico.
El significado de cada prenda proviene de la historia del Rito romano y se expresa mediante oraciones al revestirse.
Amito (amito): Rectángulo de lino que cubre la nuca y los hombros. Se coloca bajo el alba y se ata con cintas. La IGMR prescribe su uso si el alba no cubre completamente el cuello. Surgido entre los siglos VIII IX, protegía las vestiduras de la transpiración. La oración al vestirlo invoca al “casco de la salvación” para resistir las tentaciones.
Alba: Túnica blanca de lino o algodón que llega hasta los tobillos y se ajusta con el cíngulo. Proviene de la antigua tunica talaris y en el Medioevo se ornamentó con encajes. Significa la pureza bautismal; el sacerdote reza: “Hazme limpio, Señor, y purifica mi corazón” al vestirse.
Cíngulo: Cordón con borlas que ciñe la cintura y sostiene el alba. Normalmente es blanco, aunque puede adaptarse al color litúrgico. Procede del cinturón romano cingulum. Su oración pide ser ceñido con “el cíngulo de la pureza” y conservar la virtud de la continencia.
Estola: Tira de tela colocada alrededor del cuello; símbolo de autoridad. El nombre deriva del griego stolē (“vestido”). Los diáconos la llevan diagonalmente desde el hombro, los presbíteros cruzada sobre el pecho y los obispos colgándola paralelamente. Significa la dignidad sacerdotal y la vida nueva que Cristo devuelve. Se besa la cruz bordada antes de ponerse. La oración pide recuperar “la túnica de la inmortalidad”.
Tunicela: Vestidura exterior del antiguo subdiácono. Se parece a la dalmática pero es más estrecha y menos adornada. Hoy la visten los obispos bajo la dalmática cuando celebran según el rito extraordinario. Su oración dice: “Que el Señor me vista con la túnica de la gloria y de la alegría”, símbolo de la alegría del servicio.
Dalmática: Túnica con mangas anchas, hasta las rodillas, cerrada delante. Es el ornamento propio del diácono y lo usan Los obispos bajo la casulla en misas pontificales. Recuerda que el obispo conserva el grado de diácono –servidor del pueblo de Dios. La oración al vestirla pide ser revestido con “el vestido de la salvación y la dalmática de la justicia”.
Casulla (planeta): Vestidura exterior del sacerdote para la Misa. De “casula” (pequeña casa), originalmente era una prenda cónica que envolvía el cuerpo; se recortó con el tiempo para facilitar los gestos. Hay dos cortes tradicionales: gótico (holgado) y romano (recortado). Simboliza el yugo de Cristo; el sacerdote reza: “Señor, que dijiste: ‘Mi yugo es suave’; haz que lo lleve de tal manera que alcance tu gracia”. La casulla recuerda la caridad que debe cubrirlo todo.
Capa pluvial (pluviale): Manto semicircular que cubre la espalda y se prende al frente con un broche; posee un “capillo” decorado en la parte posterior. Se utiliza en procesiones, bendiciones y otras acciones fuera de la Misa. Nació como capa de lluvia para procesiones; la capucha se sustituyó por un escudo bordado. Es del color litúrgico del día y recuerda la protección divina.
Velo humeral: Paño de unos dos metros de largo por medio metro de ancho que el sacerdote coloca sobre los hombros y con el que cubre sus manos para sostener la custodia u objetos sagrados. Testifica reverencia al Santísimo. Debe ser blanco para la bendición eucarística; en misas solemnes de la forma extraordinaria lo usa el subdiácono al sostener la patena.
Vimpas: Pares de velos que llevan los acólitos sobre los hombros para sostener la mitra y el báculo del obispo o la férula del Papa. Simbolizan respeto a las insignias episcopales; son de tela sencilla y pueden ser del color litúrgico o blancos.
Manípulo: Banda de tela estrecha que se coloca en el antebrazo izquierdo sobre la manga del alba. Surgido del pañuelo que usaban los romanos para secar el sudor; pronto se convirtió en ornamento litúrgico. Simboliza las obras y penitencias del ministro. Aunque cayó en desuso tras la reforma de 1969, se puede usar en la forma extraordinaria.
Roquete y sobrepelliz: Prendas blancas similares al alba pero más cortas; el roquete tiene mangas ajustadas y es propio de obispos, canónigos y prelados, mientras que la sobrepelliz tiene mangas amplias y puede ser usada por clérigos menores, acólitos y lectores. Representan pureza. Se emplean fuera de la Misa, por ejemplo en la Liturgia de las Horas o para administrar sacramentos.
